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Cuáles son los consumos de la clase media afectados por las trabas a las importaciones

Este domingo se flexibilizarían las restricciones. Pero los empresarios creen que no solucionarán el “desabastecimiento silencioso”.

Este domingo finalizan las restricciones al pago anticipado de importaciones. El “cepo a las importaciones” como tal no terminará, pero promete ser más laxo. Por estas horas, ese mundo de la economía local está revolucionado. ¿Cuál será el impacto sobre los productos y artículos de consumo masivo que no se consiguen hoy en góndolas, locales y talleres mecánicos? ¿Cuáles son esos faltantes? 

Este viernes, en un comunicado que el sector tildó de “extraño”, el Banco Central dio precisiones sobre cómo flexibilizarían las medidas tras el ida y vuelta con las cámaras empresarias. Según dijeron a Clarín como adelanto, porque los privados aún están “terminando de analizar todo el impacto y el detalle de la norma”, tiene “sabor a poco”. 

“La restricción sigue teniendo un fuerte impacto negativo sobre la pequeña y mediana empresa industrial, dándole (esta nueva Comunicación del BCRA) un parche de solución transitoria solo a las grandes empresas y multinacionales”, apuntan. 

La realidad es que hay una suerte de “desabastecimiento silencioso”, como lo llaman, en una gran gama de artículos históricamente consumidos por la clase media. No sólo en tecnología. 

Clarín hizo un relevamiento de estas “perlitas” de la importación que faltan en el día a día, del lado de las y los consumidores finales. Desde luminarias LED, neumáticos, y placas de video, hasta maquillajes y cápsulas de café. 

Las causas

A comienzo de mes la entidad regulatoria estableció límites para la cancelación anticipada de importaciones, con el objetivo de contener la caída de las reservas y modificó el mecanismo de los pagos. Eso se tradujo en que los desembolsos se deben cursar cuando las mercaderías se despachen a plaza. 

Causó problemas en la oferta de diversos productos y, directamente, en las cadenas de producción de varias industrias. 

El sector pidió que se pueda pagar cuando el producto esté llegando a puerto, así se permite retirar con los documentos listos, sin necesidad de mandarlos a un depósito. Al cierre de esta nota, esto no sucede. También pidieron poder acceder al cupo de un millón de dólares para el pago de importaciones, y no a los US$ 250.000 a los que se redujo. 

“El cálculo del cupo para pagar anticipos al exterior sigue sin cambios. Sigue siendo impracticable desde el punto de vista de la operatoria del comercio internacional”, es la respuesta ahora, tras la comunicación de la nueva norma. Plantean que “pretendería mostrarse como más flexible de lo que realmente es”.

Los faltantes

“En el agro, las trabas hacen que falten fungicidas. En cuanto a autos, faltan autopartes, no sólo llantas, neumáticos y pinturas. En alimentación, que es lo que más se puede señalar como ‘consumo masivo’, falta atún y caballa, también las cápsulas de café”, detalla a Clarín el analista económico Damián Di Pace. 

La lista sigue y también excede al rubro de la construcción, que brilla por la escasez de porcelanato. Y, además de los productos que faltan en sí, las trabas trasladan aumentos en productos nacionales. A modo de ejemplo en las góndolas, la industria vitivinícola y aceitera mostró aumentos en aceites y vinos por los faltantes de botellas de vidrio. 

El atún y la caballa, productos siempre complicados en materia de importación, hoy tienen valores elitistas. Y las cuotas de los seguros de autos también aumentan porque los repuestos son más difíciles de conseguir y los que se consiguen son más caros. 

En cuando a neumáticos, no escasean únicamente los de camiones o tractores. En la gama alta de camionetas también hay faltantes. Desde el sector dijeron a Clarín que “eso fomenta la inseguridad, porque ahora roban gomas ‘a pedido’, las que no se consiguen”. Otro punto caliente es que reactivó el recapado, “que va en detrimento de la seguridad vial”. 

Amortiguadores, frenos y radiadores son algunos de los repuestos los menos encontrados. “De los autos más baratos encontrás sustitutos, pero ya de una gama media, no hay”, remarcan las mismas fuentes. 

Mientras no faltan las computadoras, “que están entrando bien”, no se consiguen placas de video, televisores de 55′ en adelante, los pequeños electrodomésticos y los sistemas de sonido de última generación. Pero también faltan hasta las luminarias de LED (no las tiras de led que se usan para iluminar mesas, las que son una lámpara en sí misma) y ya no se ven en las vidrieras de los locales de iluminación. 

El director de la consultora Focus Market agrega que “la decoración también está impactada: faltan sillas y mobiliario general”, que provienen de China e Indonesia y en shoppings de zona norte se venden a precios desorbitantes. 

Claudio Drescher es presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) -industria “prima” de la cámara textil, que también muestra falta de telas- y uno de los hombres que más sabe del mercado de la moda en Argentina. Está esperanzado con los cambios que habría desde la semana que viene. 

“La información que tenemos es que se va a normalizar en noviembre la aprobación (para importar) del Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI). Las materias primas fluyen mejor que las prendas terminadas”, dice. 

“Hace unos meses la importación de indumentaria venía fluyendo, en cuotas muy bajas, muy moderado, pero las aprobaciones para importar se iban dando. En los últimos 40 días esto se ha hecho un poquito más lento. Estimo que tiene que ver con el proceso electoral y presiones sobre el dólar. Tenemos un compromiso de la Secretaría de Comercio Exterior de que se va a resolver. Hay pocas cantidades de un montón de rubros. No hay un faltante específico”, detalla. 

Por eso es que prefiere no señalar una prenda o materia prima en particular. “La secretaría ha sido clara: que se iba a traer lo menos posible para desarrollar su producción nacional”, puntúa. 

De ropa importada (más allá de las de marcas de primer nivel europeo o estadounidense), faltan chales, pañuelos de cuello, trajes, conjuntos, abrigos y camisas. Muy cerca, en la industria de la belleza y cosmética, hay faltante de maquillajes, cepillos, polvos decolorantes y tinturas, además de esmaltes semipermanentes. 

El escenario actual de las importaciones

Antes de ir a la góndola, al local o al taller mecánico y no conseguir los productos antes relevados (o pagarlos más de lo que se debería), hay que ir al contexto. ¿Cómo es importar hoy en Argentina? 

“Las importaciones están creciendo en lo que va de 2021, un 52,9% en relación con el mismo período de 2020. Pero el año pasado fue extremadamente particular por la pandemia. No estamos ante niveles de importaciones elevados sino ante una recuperación sobre niveles bajos anteriores. Argentina viene reduciendo su participación en las importaciones regionales”, dice a Clarín Fernando Furci, gerente general de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA). 

La Argentina alcanzó los 70 mil millones de dólares en importaciones entre 2011 y 2013. Ese fue el pico. “Mientras no superemos esos valores, no va a haber crecimiento de la economía. Y este año vamos a cerrar por encima de los 50 mil millones. Eso es un numero mayor que el año pasado, pero no suficiente”, apunta. 

Desde la cámara aseguran que el país requiere una reconfiguración del sistema general de comercio exterior. De reglas cambiarias y de alianzas internacionales comerciales. ​”Una revisión para la mejora en su capacidad productiva”, dice. 

Furci marca que debería haber “mayor flexibilización en los pagos en el exterior a los proveedores”; saber cuál va a ser el plan de acá a dos años para conseguir los dólares que se necesitan”, en el sentido de aportar más estabilidad al sector, y “que se autoricen las importaciones en tiempo y forma”. Que nada quede frenado meses en los containers. 

Ya presentaron un proyecto puntual al Ministerio de Producción, por el costo del flete internacional. 

“Por la oferta y demanda, los fletes aumentaron el costo en todo el mundo. Pasó de 1.000 a 13.000 dólares, desde China. Entonces los impuestos (que deben pagar los importadores en el país) es sobre, por ejemplo, 40 mil dólares, más 15 dólares de flete. Pedimos que, transitoriamente, mientras dure este efecto, se le ponga un límite al costo de flete, hasta el valor histórico de 1.000 dólares. Para dar aire a la industria de producción y comercio”, cierra.

Fuente: Clarín

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