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Experta en Gran Hermano: “A los medios les sirve poner gente joven retrógrada en pantalla”

¿Quién sueña con estar en Gran hermano? ¿A quién le importa la tele? Si algo llamó la atención de los participantes de esta edición –dice la “granhermanóloga” Maite del Campo– fue que muchos de los actuales integrantes se refirieron a participar de un “sueño”.

Maite dedicó buena parte de su vida a consumir todas las ediciones que hubo desde 2001. “En otros tiempos podría haber entendido mejor ese sueño, la aspiración a la fama, a convertirse en mediáticos”, dice Maite.

“Pero hoy por hoy, que todos tenemos la posibilidad de abrirnos un canal en YouTube o una cuenta en TikTok, resulta anacrónico, aunque interesante: a fin de cuentas, Gran hermano vino a decirnos que ser creador de contenido no es tan fácil ni tan inútil como los medios de comunicación apoltronados, muchas veces, nos quieren hacer creer”, agrega.

Maite del Campo: ““Es más fácil conseguir pareja o coger adentro de la casa que afuera”.

Le interesa el tema, sí. En los ratos libres que le deja el programa trabaja como asesora lingüística. “Algo que captura la mirada de esta manera no me pasa desapercibido. Es llamativo dado el contexto. Y así lo demuestran sus números. O tal vez sea que estamos más aburridos de lo que nos gustaría creer”.

La casa, como reflejo

¿Es GH un reflejo de la sociedad? “Sí y no. A ver, nadie nace de un repollo. Pero creo que Gran hermano es más bien un reflejo de la televisión misma, de lo que la TV necesita para sostenerse en tiempos tan hostiles. Mi hija tiene 7 años y no conoce ni entiende el concepto de TV. Intenté explicarle que es ‘en vivo’, pero tampoco…¿Cómo que no hay un botón para saltar anuncio?, me dice“.

Esto puede implicar que en diez años la televisión afronte una crisis horrenda. Creo que a los medios de comunicación tradicionales les sirve poner gente joven retrógrada en pantalla para justificarse a sí mismos. Volviendo a lo anterior, creo que, así como para los participantes es un sueño estar en GH, para la tele es un sueño que GH exista“.

“El tema que subyace a este Gran hermano, que no sucedió en los anteriores, es la pica, la competencia entre las plataformas y la televisión. Porque que la tele se sirva de las plataformas no quiere decir que produzca un contenido propio de redes”.

“Alfa es un desagradable, no me gusta”, dice la “granhermanóloga” Maite del Campo.

El éxito en rating de GH: “Tiene algo de misterio, como todo fenómeno masivo. Sin embargo me gustaría ensayar una hipótesis: angustia tener que elegir todo el tiempo qué ver. En ese sentido, considero que la TV ofrece un tipo de consumo al que voy a llamar burocrático. Es un consumo obstaculizado, que contempla períodos de espera, que incluye, a su vez, porciones de consumo irónico”.

Y sigue: “En GH hay que esperar para que el que odiás se vaya, hay que esperar para que cojan, hay que esperar para que se peleen, hay que esperar para que saquen la pizza del horno…”.

-¿Qué diferencia sustancial advertís en relación a otras ediciones?

-El diferencial siempre está dado por lo que los personajes van construyendo en su interacción. Más allá de que desde la producción puedan ajustar alguna que otra regla, o que incorporen nuevos desafíos, es lo vincular lo que sostiene al reality.

Eso en relación al adentro; en cuanto al afuera, hay cuestiones que se juegan en los debates y en la opinión pública en general, que tienen que ver con discusiones muy actuales: el consentimiento, el bullying, la identidad sexual, las tareas de cuidado, etcétera. Son temas que orbitan, pero GH lejos está de ser un programa pedagógico, por más que les enseñen a ponerse un preservativo. Lo hacen para compensar, para poder seguir traficando todo lo otro.

Diego Leonardi, el ex Gran Hermano de 2007, “la mejor edición de todas las que se vieron”, dice Maite del Campo.

GH y los vínculos sexoafectivos: “Es más fácil conseguir pareja o coger adentro de la casa que afuera. Y encima les proveen forros y les preguntan si están seguros de lo que van a hacer. El que entra debe tener la expectativa de coger, supongo yo. Y lo mejor es que al día siguiente no están esperando un WhatsApp. Son como los amores de verano; claro, hay algunos que la siguen en otoño, pero la esencia es la misma: el aquí y ahora, incluso cuando ese ahora se prolongue un poco más”.

“No vamos a aprender nada de las formas actuales de vinculación viéndolos interactuar bajo condiciones tan artificiales. En este sentido, sí me siento cómoda diciendo que GH no refleja las peripecias amorosas del afuera. Ni las vinculares en un sentido más general. Dudo que Alfa, por poner un ejemplo, hubiera podido o querido cocinarle a cualquiera del resto de los participantes en la vida real”.

-¿Cuál, a tu juicio, fue el mejor Gran hermano que vimos?

-El del 2007, sin dudas. Nadie se olvida de Marianela ni de Diego. Pero también había otras historias interesantes, como la de Osito y Jonathan. Tuvo de todo un poco esa edición. De hecho, intuyo que es la que los participantes “estudiosos” pretenden replicar.

-¿Alfa es el mejor participante de todos los tiempos?

-No me gusta, es un desagradable, por lo tanto no sé si es el mejor jugador. Por una cuestión de principios no le otorgaría ese lugar. Para mí la mejor jugadora fue Marianela Mirra. Todos quieren hacer “la gran Marianela”. Es la “jugadora” a seguir para los participantes que piensan en tener estrategias. Ella fue la ganadora de 2007 y lo que hizo, básicamente, fue traicionar a su aliado Diego Leonardi con una nominación espontanea.

Yesica “Osito” Gómez, otra participante destacada de 2007, la que los participantes pretenden replicar.

-¿Gran Hermano no tiene como problema intrínseco que sus participantes alguna vez fueron espectadores, saben que es un juego y, a medida que pasan las ediciones, aprendieron cómo jugarlo?

Saber jugarlo no es garantía de victoria. Ni en este juego ni en ningún otro. Es demasiado dinámico como para que puedan diseñar una estrategia y sostenerla durante todo el certamen. Después está la interferencia del afuera, pero creo que dejó de ser una amenaza a la lógica del programa para convertirse en un ingrediente más. ¿Vos confiarías en lo que grita alguien del otro lado del muro?

WD

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