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Se olvidaron un piano en el hall de Constitución

Es difícil olvidarse un piano. Más que difícil, incómodo. Un piano en el hall de Constitución. Podría ser el nombre de una comedia con Eddie Murphy.

Lo mirás de la única forma posible: de lejos. Espiritualmente, suma. Por lo demás, parece un poco absurdo o fotomontado.

Uno imagina que ese instrumento tiene una ventaja importante: puede sonar de todo menos trap. Buena observación, claro, el trap no tiene por qué saber lo que es un piano.

Da curiosidad el olvido. ¿O sólo es un error snob? Si lo sospechás en tránsito, podría tratarse de un piano viajando en un vagón del Roca. Y ahí está, en un costado del hall, calladito y rigurosamente vigilado por un señor con pechera verde flúo.

-Perdón, ¿usted esta aquí por si se lo roban?

¿Es mejor un piano o un nuevo local de panchos? Foto German Garcia Adrasti

-Sí.

-¿Todo el día lo vigilan?

-Sí, por turnos.

-¿Las 24 horas?

-Exacto. Sí se ponen a tocar, pero no saben, los sacamos.

-¿Los sacan?

-Donde hagan boludeces, chau….

-¿Hay horario para poder tocarlo?

-De a 10 a 18, sí, de manera gratuita.

Ni el de Martha

Ni el piano de Martha Argerich tiene tanta protección. Más que un instrumento parece un camión de caudales.

Majo, una mujer de uñas esculpidas que rompió la lúgubre locura de Constitución. Foto German Garcia Adrasti

Ahora mismo está solo y coronado por un sponsor. Nadie lo toca. Nadie lo mira. Nos acercamos cautelosos. Apretamos una tecla para ver si es cierto lo del custodio… Sí: logramos llamar la atención del señor. Piano eléctrico marca Yamaha.

Hay fotos en las redes donde se ve gente tocándolo. Clarín hizo un estudio de campo y en 12 instantes de diferentes días; es decir en 12 días, nunca se vio un ser humano sentado frente a él. El centinela observa preocupado. No cree que seamos periodistas. “¿Qué estás haciendo?”, pregunta mientras tomamos nota.

12 días en el hall y una conclusión -como corresponde- al paso: el piano es un objeto que intimida. Probablemente sea el instrumento más respetable de la historia de la música.

¿O será una intervención artística? Quizás la Minujín tenga algo que ver. Si uno se detiene por un segundo, lo del piano ubicado en uno de los lugares más estigmatizados de la Ciudad, es una obra de arte: la sola idea de imaginar una persona tocándolo en la lúgubre locura de Constitución ameritaría un documental de Netflix.

“Un piano con calle”, opina lunfardo un vendedor de la zona y agrega lo del elefante en el bazar. Otro dice al respecto: “Desubicado como Macri vestido de gaucho”.

Dar en la tecla

Queremos saber entre la gente qué hace un piano ahí. Las respuestas dejan sabor a poco: “Aaaaah, sí, mirá…” o “sí, sí, es un piano”. Se constata la presencia y punto. Empezando por la pobreza, hoy se naturaliza casi todo.

-¿Vio que hay un piano en el hall?

-Ah sí, lo vi.

-¿Qué hace un piano en Constitución?

-¿La verdad? No sé.

No sabe ni le importa. Es como si uno viviera en Salzburgo.

Los beneficios de ese estado del alma llamado “asombro” son, valga la redundancia, asombrosos: desde felicidad hasta salud, pasando por utilidades agregadas como la generosidad, la humildad y el pensamiento crítico. Nada, una digresión.

Encuesta al paso

Ensayamos otra estrategia para intentar captar el interés, utilizando ahora el manual de la prensa amarilla. 

-Buenas tardes, estamos juntando firmas para que en vez del piano pongan otro puestito de panchos…

-No puedo en este momento.

-Estamos juntando firmas para que en vez del piano…. 

-Con todo cariño, cuiden ese piano -nos dicen a la corrida.

-Hola, estamos juntando firmas para que un flete saque el piano de la estación…

-Olvidate, no hay un tren a horario, pero acá tenés piano…

Noticia del 25 de octubre de 2022. “Desde este lunes, la estación Plaza Constitución de la Línea Roca tendrá en su hall central un piano que Trenes Argentinos pondrá a disposición de los pasajeros que sepan tocar, y quieran utilizarlo de manera gratuita”.

“El objetivo de su instalación es fomentar el desarrollo artístico y brindar una experiencia diferente al público que transita por el hall de la parada ferroviaria. La experiencia del piano street ya se vivió en la estación Retiro con una gran participación por parte de los usuarios”.

“El instrumento será instalado gracias a un acuerdo con la firma Yamaha y podrá ser utilizado por cualquier persona que cuente con los conocimientos musicales mínimos”.

De pie, señores

De golpe una manifestación distinta: Majo Galeano. Así se llama.

Valió la pena esperar. La señora se sienta al piano y toca algo que suena a música clásica. El custodio la observa y, dándole el visto bueno, retrocede amablemente, como cediendo el protagonismo.

El piano está ahí desde el 3 de noviembre del año pasado. Ese día, sonó sin parar. Foto Martin Bonetto

“No uso el tren todo el tiempo, pero en algún momento de la semana pasada me dije: tengo que probarlo. Para mí fue una sorpresa. Lo he tocado en Retiro hace unos años, allí estuvo bastante tiempo, así que pude usarlo un rato (…) Venía de un trámite con bastante tiempo y, acalorada, me fui volando al piano”.

-¿Te dio vergüenza?

-Miré para los costados y nadie me dijo nada, jajajaja. Hasta el custodio se alejó. Se ve que vio que no lo iba a romper. Quedé tan enganchada con la propuesta que toqué 15 minutos. Le voy a hablar a una amiga que toca el violín para que un día de estos hagamos algo juntas.

Con uñas esculpidas, Majo tocó, entre otras cosas, un pedacito de Para Elisa. Buscó la partitura en el teléfono celular y probó las teclas: “Está afinado”.

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