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La red eléctrica sigue vulnerable a otro incendio que puede dejar medio país sin luz

Para evitarlo, hace falta construir nuevas líneas de transmisión para el Gran Buenos Aires, advierten expertos. Pero el Gobierno no lo está haciendo.

A comienzos de marzo, casi medio país –20 millones de personas- se quedó sin luz por un incendio. El calor y la sequía provocaron un incendio que afectó la estación Rodríguez de Transener, la empresa transportista del sistema eléctrico. Ese incidente provocó el desenganche de tres líneas de alta tensión. De inmediato, las generadoras eléctricas se fueron apagando, como una forma de defenderse frente a lo desconocido.

Un accidente de esta naturaleza podría repetirse frente a una nueva combinación de alta temperatura y sequía. No hay manera de proteger las líneas de transmisión del impacto del humo de los incendios. Lo que sí se puede hacer es que el transporte eléctrico se “desconcentre” y no quede excesivamente volcado en zonas especiales. Transener le viene presentando proyectos a la secretaría de Energía en ese sentido.

Pero las obras de transmisión eléctrica son costosas, no tienen impacto político (no las suelen inaugurar los políticos) y se piensan con una década de horizonte. Transener tiene un proyecto para otras dos estaciones en la que vayan sus líneas de transmisión. En caso que hubieran estado funcionando, el apagón de comienzos de marzo no habría tenido lugar, según fuentes del sector eléctrico.

El consumo eléctrico argentino crece un 3% anual. Además, se están sumando energías renovables y otras formas de generación que no encuentran capacidad de transporte. El sistema está casi saturado.

Transener presentó un plan -de casi 1.000 páginas- con sugerencias para mejorar el sistema de transporte. El control de la compañía está en manos de Citelec, una sociedad de Pampa Energía (de Marcelo Mindlin) y Enarsa, la empresa estatal que se encarga de la importación de gas y la construcción del gasoducto a Vaca Muerta.

El corte de comienzos de marzo también coincidió con una altísima demanda (al tope), y la sequía en los campos, que puede provocar llamas. La hipótesis de un incendio intencional -que deslizó el Poder Ejecutivo en su momento- parece haber perdido relevancia.

Transener tuvo una falla propia en el día del padre de 2019, que dejó a todo el país sin luz. Pero el incidente de marzo no sería su responsabilidad, según fuentes empresarias. La empresa chequea sus torres y la vegetación que crece en las zonas con cierta regularidad, pero no cuenta con protecciones para incendios.

Según especialistas, otros sistemas de transporte eléctrico -California, en Estados Unidos, sufre sequías e incendios peores que los locales- tampoco cuentan con salvaguardas frente a ese imprevisto. La diferencia es que cuentan con centrales eléctricas de “reserva” para esos incidentes. “Son sistemas que cuando pasa algo así, tienen tres centrales de respaldo”, detallan. En cambio, Argentina no posee respaldo en el verano. No hay ninguna central lista para operar al instante cuando fallan tres lineas de transmisión, como sucedió.

En su discurso de apertura de sesiones legislativas, el presidente Alberto Fernández proclamó que “la Argentina es la energía que necesita el mundo”. A las pocas horas, un minuto antes de las cuatro de la tarde, le llegó un bumerán a esa declaración: un incendió provocó un incidente eléctrico inédito en cuatro años, que dejó casi a 20 millones de personas sin luz por un lapso de entre 3 y 4 horas.

El apagón eléctrico duró cuatro horas y tocó -en distintos momentos- a casi todo el país: desde el noreste hasta Santa Cruz, pasando por Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Buenos Aires.

Un incendio en un campo, de unos pastizales, provocó la paralización de una línea de transmisión eléctrica, que unen Campana con General Rodríguez. De inmediato, salieron de servicio tres líneas de alta tensión. Son las que vinculan las estaciones de General Rodriguez con el área del Litoral.

La caída de las lineas de transmisión paralizó virtualmente al país casi por cuatro horas. Varias centrales térmicas se fueron “desenganchando” del sistema y restringiendo el abastecimiento eléctrico. A eso de las cinco, el 40% de la generación de electricidad habitualmente disponible en el país estaba fuera de servicio. Se estima que 20 millones de personas estuvieron sin luz en ese momento.

La desconexión de centrales es un mecanismo preventivo frente a la emergencia. Salen del sistema por temor a que un incidente las dañe.

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