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ChatGPT marca el fin de la programación tal y como se la conoce

Cuando ChatGPT se lanzó en noviembre, la mayoría quedó maravillada por su capacidad para escribir letras de rap, cartas de presentación o redacciones para el instituto.

Pero Adam Hughes, desarrollador de software, estaba intrigado por la inteligencia artificial (IA) utilizada para escribir código. Así que creó una cuenta y pidió a ChatGPT que programara un juego de 3 en raya modificado.

Le dictó unas normas para que el robot no pudiera limitarse a copiar código que ya hubiera escrito una persona. A continuación, le hizo las preguntas de programación que se hacen en las entrevistas de trabajo.

Hughes descubrió que ChatGPT era capaz de algo para lo que él no estaba preparado: un código muy bueno. Se preguntó qué podía significar esto para el futuro de su profesión, la cual no solo le encantaba, sino que le había proporcionado estabilidad hasta ese momento.

«Nunca pensé que me sustituirían en mi trabajo, nunca, hasta que llegó ChatGPT. Tuve una crisis existencial en ese mismo momento. Muchos de los conocimientos que creía especiales, a los que había dedicado siete años, se quedaron obsoletos», afirmó.

Los investigadores de OpenAI, creadores de ChatGPT, examinaron hasta qué punto los grandes modelos lingüísticos podrían realizar las 19.000 tareas que componen las 1.000 ocupaciones de la economía estadounidense.

Algunos desarrolladores se verán inevitablemente desplazados, incapaces de adaptarse a la nueva forma de hacer las cosas.

Algunos desarrolladores se verán inevitablemente desplazados, incapaces de adaptarse a la nueva forma de hacer las cosas.

Una profesión en peligro

La conclusión fue la siguiente: el 19% de los trabajadores tienen empleos en los que al menos la mitad de sus tareas podrían ser realizadas por la inteligencia artificial.

Los investigadores también observaron dos patrones entre los empleos más vulnerables: requieren más formación y tienen salarios más elevados. «No pensábamos que fuera a ser así», afirmó Ethan Mollick, profesor de gestión de Wharton que estudia la innovación. «Siempre se supuso que la IA automatizaría tareas peligrosas y sucias, no las cosas que queremos hacer», agregó.

Sin embargo, según el estudio, hay una profesión que corre especial peligro: la programación informática. ¿Por qué? Los grandes modelos lingüísticos, como el que utiliza ChatGPT, se entrenan con enormes almacenamientos de código.

Investigadores de Microsoft y su filial, GitHub, dividieron a los desarrolladores de software en dos grupos: uno con acceso a un asistente de programación de IA y otro sin él.

Los asistidos por la IA fueron capaces de completar tareas un 56% más rápido que los no asistidos. «Es una gran cifra», afirmó Mollick. En comparación, la máquina de vapor a mediados del siglo XIX aumentó la productividad de las grandes fábricas solo un 15%.

Las empresas tecnológicas se han apresurado a adoptar la IA generativa, reconociendo su capacidad para acelerar la programación. Amazon creó su propio asistente de programación, CodeWhisperer, y animó a sus ingenieros a utilizarlo.

Las empresas tecnológicas se han apresurado a adoptar la IA generativa, reconociendo su capacidad para acelerar la programación.

Las empresas se han apresurado a adoptar la IA generativa, reconociendo su capacidad para acelerar la programación.

Equiparación entre novatos y expertos

Google también pidió a sus desarrolladores que prueben nuevas funciones de programación en Bard, rival de ChatGPT. Emad Mostaque, director general ejecutivo de Stability AI, predijo que «no habrá programadores en cinco años».

«Hay una cantidad limitada de alimentos que pueden comer 7.000 millones de personas. Pero no está claro si hay un límite para la cantidad de software que la humanidad quiere o necesita. De hecho, una prueba de ello es que hasta ahora se ha producido menos software del necesario», afirmó Zachary Tatlock, profesor de informática de la Universidad de Washington.

Tatlock prevé un futuro para los ingenieros de software que implica menos escritura de código y más verificación. «Probablemente quieras verificar formalmente el código que va en el asistente de conducción de tu coche o que gestiona tu bomba de insulina», señaló Tatlock. Si los programadores de hoy son escritores, sus homólogos del futuro serán editores y verificadores de hechos.

«La vida de algunas personas se verá alterada por este cambio. Esto ocurre con todos los cambios tecnológicos», comentó Tatlock. Algunos desarrolladores se verán inevitablemente desplazados, incapaces de adaptarse a la nueva forma de hacer las cosas. Y los que hagan la transición al futuro impulsado por la IA se encontrarán realizando tareas radicalmente distintas de las que hacen hoy.

En el estudio de GitHub, fueron los más novatos los beneficiados por el apoyo de la IA. La nueva tecnología igualó las condiciones entre novatos y veteranos. Por tanto, es posible que sean estos últimos los más perjudicados, al no poder justificar sus elevados salarios.

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